
El límite del déficit para este año será del 5,8%, en lugar del sacrosanto 4,4% al que Mariano Rajoy se había comprometido hasta pocas horas antes de su anuncio en Bruselas. Era, explicó el presidente del Gobierno, una decisión “soberana”; tanto que la mantuvo escondida a sus socios europeos, incluso mientras hacía el teatrillo de firmar el Pacto por la Estabilidad Presupuestaria. Rajoy se saltará el paso previo pero se compromete, eso sí, a llegar al 3% de déficit en el año 2013. Aunque en Europa ya han empezado a probar en sus carnes lo que duran las promesas del líder del PP.
Aquí, en España, a golpe de IRPF nos dimos cuenta de lo poco que valía la palabra de Rajoy. En Alemania lo han descubierto ahora y el periódico Handelsblatt le ha otorgado el galardón de Pinocho del día después de su desmarque de ayer. Y el presidente de la Comisión Europea, Herman Van Rompuy, tuvo que darle un tirón de orejas, amenazándole con el “castigo” de los mercados por la falta de coherencia.




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