Nunca se había visto en España una movilización semejante
de los trabajdores públicos que espontáneamente salen a las calles a protestar
contra los recortes sociales, nunca en el complejo de La Moncloa los
funcionarios habían salido a pitar a los ministros. Están hartos de soportar
recortes y reproches.
.
En España hay 2.600.000 funcionarios, unos 200.000 están en el régimen de
clases pasivas de la Seguridad Social y 2.400.000 cotizan en el Régimen General
de la Seguridad Social. Por administraciones son las Comunidades Autónomas (más
Diputaciones y Cabildos) las que más funcionarios tienen, 1.347.835, los
ayuntamientos tienen 646.627 y -en contra de lo que se cree- es la
Administración central le que cuenta con menos funcionarios, 592.531. Es
necesario tener en cuenta que las competencias de Educación y Sanidad, que
representan un porcentaje muy elevado de empleados públicos, están transferidas
a las Comunidades Autónomas de ahí que cuenten con mayor número de funcionarios.
Este colectivo ha sufrido y sufre el sambenito de estereotipos negativos, los
mismos que se han extendido a los sindicatos o a los políticos, permanentemente
publicitados por sectores “ultraliberales” cuyo objetivo final es desprestigiar
todo lo público para convencernos de que solo funciona bien lo privado. Y lo
hemos visto: la era Bush decretó el lema “reglas fuera” de los mercados
financieros porque sabían como autorregularse. La consecuencia de la falta de
reglas y normas fue la avaricia desmedida, el engaño del pequeño ahorrador, las
hipotecas basura y el crack financiero que hudió a los gigantes de la banca en
Estados Unidos y en Europa y que ahora se tienen que rescatar con los impuestos
de los ciudadanos.
Ya está bien
Ya está bien. Basta ya de castigar doblemente a los funcionarios con recortes económicos y sociales y también con el desprestigio profesional colgándoles las etiquetas de vagos, indolentes, privilegiados e inútiles. Conviene que recordemos algunas cosas:
1.- Para ser funcionario es necesario aprobar una oposición y no es fácil. De acuerdo al nivel de estudios se accede a una escala u a otra, pero hay muchos, muchísimos licenciados universitarios que además han dedicado dos años o más a prepararse un oposición y que para conseguir un puesto quizá hayan tenido que aprobar más de una convocatoria a una plaza. Cinco años de carrera y otros dos más de estudios es un tiempo que no todo el mundo está dispuesto a sacrificar para conseguir un empleo con el que no te vas a hacer millonario.
2.- Entre los funcionarios hay el mismo porcentaje de vagos, inútiles y corruptos que puede haber entre los empresarios, los periodistas, los albañiles, los sindicalistas y los políticos. Hay funcionarios que pueden escamotear horas a su jornada laboral, pero también los hay -y nunca se dice- que prolongan su jornada sin exigir que les paguen horas extraordinarias. En todas las profesiones y en todos los sectores hay gente con principios y sin ellos.
3.- El “chollo” para toda la vida. Para mucha gente, por no decir para casi todo el mundo, ser funcionario es equivalente a un chollo vitalicio: puesto fijo del que no te pueden despedir, casi imposible que te sancionen hagas los que hagas, un buen sueldo fijo de por vida y vacaciones en Navidad, Semana Santa y verano. Hasta ahora ser funcionario de oposición garantizaba un puesto de trabajo de por vida, a partir de ahora no. El Gobierno anterior bajó el salario de los funcionarios un 5% explicando que aquellos que tenían la fortuna de tener un puesto de trabajo asegurado podían ser más solidarios para ayudar a financiar los servicios sociales. Pero el Gobierno socialista no cambió la Ley para que los funcionarios puedan ser despedidos ni redujo sus derechos laborales suprimiendo los moscosos.
E Mucho más...
Ya está bien
Ya está bien. Basta ya de castigar doblemente a los funcionarios con recortes económicos y sociales y también con el desprestigio profesional colgándoles las etiquetas de vagos, indolentes, privilegiados e inútiles. Conviene que recordemos algunas cosas:
1.- Para ser funcionario es necesario aprobar una oposición y no es fácil. De acuerdo al nivel de estudios se accede a una escala u a otra, pero hay muchos, muchísimos licenciados universitarios que además han dedicado dos años o más a prepararse un oposición y que para conseguir un puesto quizá hayan tenido que aprobar más de una convocatoria a una plaza. Cinco años de carrera y otros dos más de estudios es un tiempo que no todo el mundo está dispuesto a sacrificar para conseguir un empleo con el que no te vas a hacer millonario.
2.- Entre los funcionarios hay el mismo porcentaje de vagos, inútiles y corruptos que puede haber entre los empresarios, los periodistas, los albañiles, los sindicalistas y los políticos. Hay funcionarios que pueden escamotear horas a su jornada laboral, pero también los hay -y nunca se dice- que prolongan su jornada sin exigir que les paguen horas extraordinarias. En todas las profesiones y en todos los sectores hay gente con principios y sin ellos.
3.- El “chollo” para toda la vida. Para mucha gente, por no decir para casi todo el mundo, ser funcionario es equivalente a un chollo vitalicio: puesto fijo del que no te pueden despedir, casi imposible que te sancionen hagas los que hagas, un buen sueldo fijo de por vida y vacaciones en Navidad, Semana Santa y verano. Hasta ahora ser funcionario de oposición garantizaba un puesto de trabajo de por vida, a partir de ahora no. El Gobierno anterior bajó el salario de los funcionarios un 5% explicando que aquellos que tenían la fortuna de tener un puesto de trabajo asegurado podían ser más solidarios para ayudar a financiar los servicios sociales. Pero el Gobierno socialista no cambió la Ley para que los funcionarios puedan ser despedidos ni redujo sus derechos laborales suprimiendo los moscosos.
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